Dilo y tal vez lo recuerden, Escribelo y si lo olvidan volverán a leerte.

Dilo y tal vez lo recuerden, Escribelo y si lo olvidan volverán a leerte.

jueves, 30 de mayo de 2013

De rosas domesticadas y ayeres olvidados

De rosas domesticadas y ayeres olvidados
by Rosario Flores Vallejo on Thursday, December 9, 2010 at 4:42pm ·

“DE ROSAS DOMESTICADAS Y AYERES OLVIDADOS”

Resulta ser que entre las cosas que había que hacer hoy era leer, (como parte de una promesa hecha) y descubrí no solo lo empolvados que estaban mis ojos sino también mi imaginación y el concepto de amistad.

Así pues mientras leía, el curioso personaje me informaba con esa voz juguetona (y espero no me juzguen loca por escuchar voces) del abandono que he tenido por las cosas serias de este mundo. 

La seriedad en nuestros días diría yo está sobrevaluada algo así como los amigos están descartados.

Seria y numéricamente, les puedo decir que de acuerdo con datos del INEGI (datos del 2009) un mexicano de 16 a 20 años de edad le dedica más tiempo a ver televisión, escuchar radio y usar el internet con un porcentaje de alrededor del 8.92% de su semana.

Que si hacemos los cálculos son 15 horas a la semana, que si lo asimilamos mas corresponde a aproximadamente 1 día hábil de trabajo y/o descanso sentado en frente de un monitor “haciendo amigos”, estudiando, leyendo o simplemente navegando por el inmenso mar de la Internet. Así es, como náufragos nos encontramos en estos días en este mundo que efectivamente está TELE-comunicado, siempre a distancia. 

Poco a poco se hace más pequeña la brecha entre el significado del contacto personal y estar en contacto con una persona, con un amigo, (De acuerdo con mi lectura estos números resultan ser importantes aunque siempre son efímeros: en peligro de extinguirse… para, desafortunadamente, dar cifras aún más grandes en años posteriores).

Abandonando “lo serio” para atender a lo importante es necesario decir que: no todo se puede hacer a distancia, nada crece, nada madura sin la necesidad de que esta cosa cualquiera que fuere, necesite una atención un cuidado y más importante tiempo.

El tiempo crea lazos, recuerdos y en esos recuerdos seguramente hallaremos sonrisas y lágrimas. Y es en esos momentos que nos daremos cuenta que de una u otra manera, efectivamente, hemos sido domesticados. 

Por la familia, por los amigos, por la amistad, el amor…

En todo hay un lazo que nos mantiene unidos a esas personas que han dejado su huella en la arena del desierto que parecía ser la vida …de pronto ya no estamos tan solos.

Dediquemos más tiempo a lo importante y seamos serios moderadamente. Soy una rosa domesticada por el calor de una familia, por el agua fresca que brindan los amigos, por las memorias de un pasado que poco a poco se entretejen para vislumbrar el sol del mañana.




sábado, 25 de mayo de 2013

¡Enróscate!: El año nuevo chino

¡Enróscate!: El año nuevo chino

Rosario del Carmen Flores Vallejo

“Era el Emperador de Jade que, acercándose el comienzo del año, convocó  una carrera, en la que los animales tendrían que cruzar el río para llegar al palacio; y los doce primeros que llegaran a la hasta la otra orilla serían los que formarían parte del calendario chino.  A la rata se le dio la tarea de invitar a los demás al concurso. El gato era un buen amigo de la rata, pero la rata le hizo creer que el banquete sería al día siguiente, y el gato se quedó dormido. Cuando el gato se dio cuenta del engaño de la rata éste se convirtió en su enemigo natural durante las siguientes generaciones."
El año nuevo chino, es la fiesta más importante para el pueblo asiático, y se celebra con comida de año nuevo, fuegos artificiales, visitas a los amigos y parientes, y entrega de paquetes rojos como buenos deseos, dinero y linternas colgantes.
Muchos asiáticos consideran al 2013 (año de la Serpiente de agua) como un buen año porque viene después del año del dragón  en el 2012, dicho signo representa cambios a través de un arduo y doloroso, pero muy al final muy gratificantes.

Empezar de Nuevo: Quizás alguien quiere que conozcamos a personas inapropiadas, así al conocer a la persona indicada ser agradecidos.
 Al contrario de la cultura occidental, donde la amiga viperina ha sido estigmatizada como símbolo de maldad y pecado (¡y de viejas chismosas!), en oriente se considera a los nacidos bajo este signo (son serpientes todos aquellos nacidos en 1929, 1941, 1953, 1965, 1977, 1989 y 2001) : inteligentes, cariñosos, apasionados, distinguidos, misteriosos y muy familiares. Pero que también pecan de orgullo, vanidad y hasta de los más oscuros vicios...y placeres.
El horóscopo chino se basa en ciclos de doce años caracterizados por los doce animales que, que según la mitología, participaron en la carrera para asistir al banquete organizado por el Emperador de jade en el del horóscopo chino.
Se toman en cuenta los conceptos del yin y el yang y en los elementos básicos del universo, cada signo se caracteriza por un ascendente que puede ser de metal, agua, madera, fuego y tierra.
 Como está basado en calendario lunar, en el horóscopo chino se provoca que el primer día de cada año varíe siempre entre finales de enero y mediados de febrero, simbolizando lo que en mandarín se denomina el Festival de la Primavera, que comienza el primer día del primer mes chino y termina con el Festival de la Linterna, en el quinceavo día.
Entre las serpientes más famosas y reconocidas están:
El vocalista de Psy, que este año seguirá disfrutando del éxito global que le ha traído el baile del caballo de su “Gangnam Style”,  la cantante de country Taylor Swift y el nuevo secretario general del Partido Comunista de China, Xi Jinping, que en marzo tomará posesión como presidente del país, entre otros.
¡A bailar que ya llego el año nuevo!
Para este año nuevo de la serpiente, se pronostican muchas cosas: eventos de turbulencia económica, desastres, etc. pero mi consejo para tener un buen año y claro, un nuevo comienzo es hacer como la serpiente, y mudar la piel del 2012.
Rosario del Carmen Flores Vallejo



viernes, 24 de mayo de 2013

Amor del futuro

Amor del futuro

Rosario del Carmen Flores Vallejo

Una de las historias de la NASA cuenta que: en alguna galaxia lejana, en un tiempo o espacio que quizás, nunca lleguemos si quiera a pensar ahora, posiblemente seres extraterrestres se asombrarían al encontrar una vieja nave espacial procedente de la Tierra. Esta sonda está congelada, situada probablemente lejos de su planeta de procedencia. Fria así como el espacio infinito en el que circula, en su núcleo de energía donde ya expiró de gasolina. Quizás llegue un mensaje de amor… ¿o quizás no?
Pero aun así la sonda Voyager (Viajero, en español) podría hablar a quienes la encuentren con el Disco de Oro dentro de ellas. Si el Disco de Oro que está adherido a un costado de la sonda, se lograra descifrar por algún extraterrestre, se sorprendería mucho, porque Voyager tiene una historia de ciencia…y una historia de amor para contar.


“A veces creo que hay vida en otros planetas, y a veces creo que no. En cualquiera de los dos casos la conclusión es asombrosa” Carl Sagan

Era el año de 1977, y la NASA estaba preparando el lanzamiento de las dos sondas Voyager, las cuales viajarían a los planetas exteriores del sistema solar. Las sondas 1 y 2 volarían entre los planetas gigantes y gaseosos y, después de una loca recolección de datos, serían lanzadas como con una honda hacia afuera del sistema solar.
Estas naves espaciales estaban destinadas a convertirse en mensajeros interestelares. El personal de la NASA pidió a Carl Sagan que preparara "algún mensaje para una posible civilización extraterrestre, a 9 meses del lanzamiento. Un miembro del equipo de Sagan describió que en este proyecto se arriesgaba nada menos a ser el llamado Primer Contacto.
Las sondas Voyager llevarían una selección de la mejor colección música de la tierra, una galería de fotos del planeta y de sus habitantes y un ensayo sobre sonidos de la Tierra, tanto de sonidos naturales como tecnológicos, con su debido soporte.
Frank Drake (radioastrónomo) fue quien se convirtió en un miembro clave del equipo de Sagan, sugirió un disco fonográfico. Según uno de los cálculos, las marcas del disco de metal serían adecuadamente resguardadas podrían durar cientos de años en el espacio interestelar, erosionadas principalmente por una muy leve llovizna de impactos de  ondas.

¡Escoger el contenido del disco fue algo agotante ¡ Ya que sólo alcanzaba para unos 90 minutos de música y poco más de cien imágenes.



Ad Asta Per Áspera: Por el sendero áspero, a las estrellas.

Entre la música occidental, se escogieron la 5ta. sinfonía de Beethoven y Johnny B. Goode, de Chuck Berry, y para el pesar de los extraterrestres un grupo de canciones selectas de Jefferson Starship, quedaron descartadas. De este modo, también se pudo armar un conjunto representativo de saludos cortos, comenzando por el idioma sumerio, uno de los más antiguos que conocemos, y terminando con el saludo de un niño estadounidense de cinco años: "Saludos de parte de los niños del planeta Tierra".



Jefferson Starship no debió ser descartado, ¿no creen?
Las naves espaciales Voyager despegaron con 118 fotografías, 90 minutos de música, saludos en 55 idiomas humanos y un lenguaje de ballenas, un ensayo con soporte de audio que contenía desde pozos de lodo burbujeantes hasta perros ladrando y el estruendoso despegue de un cohete Saturno V…además de las ondas cerebrales de una joven  mujer enamorada: Ann Druyan.
Una muestra de las ondas cerebrales de Ann Druyan, grabadas el 3 de junio de 1977.




"Mis sentimientos de mujer de 27 años, locamente enamorada, están en ese disco" Ann Druyan

"El 1 de junio de 1977, Carl y yo mantuvimos una maravillosa e importante conversación telefónica", recuerda ella. "Decidimos casarnos. Para ambos, fue simplemente un momento de esos en los que se exclama: ¡Eureka! —la idea de que podríamos haber hallado la pareja perfecta. Fue un descubrimiento que se ha reafirmado de incontables maneras desde entonces".
Los ecos de aquel momento reverberaron en su mente durante la grabación. “Será verdadero dentro de 100 millones de años. Para mí, las sondas Voyager son una especie de alegría tan poderosa que me aleja del miedo a morir".
Podrán tener los sonidos y la música y comprenderlos pero al único ser humano que tendrán oportunidad de conocer verdaderamente es a esa joven mujer —lo cual no es una mala elección: ¡Música de la mente y el corazón!

Rosario del Carmen Flores Vallejo



No es lo mismo

No es lo mismo
Rosario del Carmen Flores Vallejo

Era el año 2000, cerca de la fecha de mi diablo número nueve, tiempo en que me encontraba caminando por el centro comercial.De entre los estantes de una librería de anuncios característicos, los bordes amarillo canario mírame a fuerzas, y un curioso chico con una seña particular en la frente, delgado y de cabellos alborotados, montado en lo que parecía, en un primer vistazo, ser alguna clase de bestia mitológica, captaron mi atención, y la de una generación entera desde el momento de su primera publicación en 1997.

Fue así que en ese año Harry Potter llego a mi bolsillo. Y J.K. Rowling escurridizamente, entre sus líneas y geniales descripciones de escenarios lúgubres y sombríos, pero a la vez mágicos (típicos de la casa de la reina), planteara no solo la trama central en torno a la rivalidad y pelea a muerte entre Harry y el que no debe ser nombrado, sino que indujera en mí, alguna especie de poción soporífera de mandrágora, para hacerme soñar con una historia que sentí era una gota de agua con la mía, solo que ambas (cabe aclarar) dan un reflejo totalmente diferentes.

Como pan caliente, los libros de la serie ocuparon los aparadores de todas las librerías, y por supuesto los primeros lugares en ventas de todo el mundo; y la autora, que hasta hace un tiempo trabajaba de mesera en un café de Londres, ¡faltaba menos¡, se hizo acreedora al reconocimiento mundial a través de numerosos galardones, por dejar su corazón en sus escritos; y cual llave, permitió que cualquier lector, experto o no, abriera las puertas de la imaginación.

Dos años posteriores mi descubrimiento de Harry Potter, otro acontecimiento me dejo sin habla: Seria el estreno en el cine de La piedra Filosofal (el primer título de la serie). Emocionada, con palomitas y con grandes expectativas (como debe ser) acudí a las salas de proyección de mi preferencia: ¡Luces, cámara, acción!

Al término de la función, cerca de una hora y media después de mi entusiasta entrada, un sentimiento de vacío y decepción invadió mi ser. Inmediatamente busque mi celular, con el típico método de inspección rápida empleado en los clubes nocturnos; y palpando velozmente todos los compartimentos de mi indumentaria, empezando por los bolsillos de mis jeans, me tranquilicé porque no lo había perdido.


En el libro habían tres centauros…y no sólo uno


Pero, no me calme del todo; esto de buscar el celular, lo hice pensando que dicha desesperación que experimente se debía a que algo importante faltaba, como si hubiera perdido algo al término de la película.

Unas horas después identifique la causa de mi malestar: “No es lo mismo”, dije refunfuñando cuando llegue a casa; y tratando de justificar mis argumentos leí de nuevo las palabras de la autora, esas que me cautivaron. Me di cuenta que el costo de ajustar un libro a un filme cinematográfico, de tiempo y presupuesto restringido, va más allá del valor de estos dos últimos conceptos. La trama si sigue siendo, en un sentido muy general La trama; los personajes son los mismos, diálogos adaptados, el chico gana, y la historia queda en suspenso para dar continuidad en la segunda publicación; pero donde queda lo que yo vi, esos paisajes y las situaciones, el arreglo y las expresiones y gestos que vislumbre. Digo, no soy crítica de cine, mucho menos se de las complicaciones y todos los aspectos técnicos que involucran la preparación de cada escena de la película: tampoco critico a Hermione, mucho menos a Ron, ni la de ningún miembro del reparto, simplemente me limito a decir que  No es lo mismo.

El ser humano, cada uno es su respectiva cosmovisión tiene una manera de representar la realidad, que es una suma de todas las realidades del grupo donde se desarrolla, esto significa que cuando leí el libro, imagine algo, sentí emociones determinadas que si intentase explicarlas en palabras, tal vez y solo tal vez si lo hiciera de una manera muy vívida y espontánea, efectivamente haría que a la persona que se lo estoy contando, viera lo mismo yo y fuera capaz de sentirlo: pero si no lo hiciere así el mensaje del camino de la comunicación se vería truncado, porque el otro locutor no lo capto por completo.

Es por esto que menciono en el párrafo anterior que primero, felicito a J.K. Rowling porque a nivel mundial, logro el objetivo de comunicar de manera efectiva a través del arquetipo envuelto en Harry que: la soledad, la fuerza de la amistad, el amor y la lucha constante, son como los primeros rayos de luz que anuncian el advenimiento de tiempos mejores, marcando a una generación de por vida.

Y en esa generación no solo están los fans de hueso colorado, como mi amigo Farid que hasta la fecha sigue haciendo referencia enfática de su afición por el personaje inglés, sino también a los lectores de closet que buscan los cinco minutos (que se vuelven horas), para dedicar un rato a liberarse, de cuando en cuando.

En segunda termino, me permito aconsejar que si un libro ya está disponible en su versión cinematográfica, antes de ver la película, se den la oportunidad de ser Tarantino, Hitchcock, del Toro para obra literaria de su predilección: cambien, ambienten, dirijan a su gusto los cambios de escena, el sonido los personajes y su performance. Porque no hay mejor proyector que la imaginación y los ojos del mismo lector.


Por último, esta canción ¡si le hace justicia a las escenas de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte! (claro, según mi visión)


Rosario del Carmen Flores Vallejo




domingo, 28 de abril de 2013

El Poder de la palabra


El Poder de la palabra
 Rosario del Carmen Flores Vallejo

García Márquez declaró en una de sus muchas apariciones que a sus doce años de edad estuvo a punto de ser atropellado por una bicicleta. Un señor cura que pasaba lo salvó con un grito: -¡Cuidado! El ciclista cayó a tierra. Y el señor cura, sin detenerse, le dijo: ¿Ya vio lo que es el poder de la palabra?”

La palabra tiene el poder de cambio. Nosotros, los seres humanos somos animales de conductas repetidas que en búsqueda de refugio encontramos cobijo en la rutina, que según el DRAE  es:  la costumbre inveterada o el hábito adquirido de hacer las cosas por mera práctica y sin razonarlas, para no hacer frente a lo que podría ser nuestra salvación, claro, simplemente es fácil ahogarse en el conformismo  que adentrarse en una búsqueda de respuestas (que pueden o no existir), de cambios que de un momento a otro alteraran esa zona donde es sencillo respirar.

Castel, personaje de la obra de  Sabato: El Túnel, lo ejemplifica de manera clara en su desprecio al mundo en donde y con los que vive; hay tres cosas que le molestan: los manierismos (adquiridos por la convivencia con  familia); la jerga de los grupos “elite” de una sociedad y los críticos.

Y si nos adentramos a pensar en estas tres situaciones observaremos que tienen una cosa en común: todas son parte del estándar, caen en la monotonía de la acción repetitiva, sosa que carece ya de sentido; son reflejo automatizado de la inercia con la que se vive la vida-¿en realidad se puede vivir así?- pero tenemos una escapatoria a esta trágica historia y esta salida es: la literatura.



Te encontré al final del túnel…y morí en ti

A través de sus letras y sus personajes nos hace experimentar el error, el éxito; la tragedia y la comedia de los caminos que  han de ser tomados por una persona “cuerda” o los que una persona “loca”.
Como Castel, toman para saberse ciertos en su mundo trivial; sea como sea, al pasar los ojos por las líneas de un texto le damos vida y nos estamos dando una oportunidad de ampliar nuestros horizontes, modificar nuestra visión y cambiar (si no en 360 grados nuestra vida) por lo menos un grado nuestro punto de vista; así si de alguna manera nos hemos sentido “enclaustrados en nuestra propia existencia” con la literatura tenemos esa ventana de escape por la cual alguna vez, cual María Iribarne, saldremos de ese marco limitante y nos daremos la oportunidad de vivir al leer.

La palabra también tiene el poder de la acción. De igual manera los seres humanos tenemos, parafraseando a Einstein, una fuerza más poderosa que todas las existentes en la naturaleza: la voluntad. Bajo esta premisa y al analizar el texto “Ese Día” del escritor José Miguel Sánchez Gómez conocido como “Yoss”, si bien da la impresión de que es una sátira de la forma de vivir de la humanidad podemos ver  que nos presenta una perspectiva diferente de las capacidades del hombre, éstas reflejadas en los verbos usados para las dos partes que conforman el cuento (los extraterrestres y los humanos); mientras que los extraterrestres únicamente “vienen, miran y se van” los humanos “se preguntan” y esto nos lleva a interpretar que a pesar de lo falibles que podamos ser también somos perfectibles ya que tenemos la capacidad de reflexionar sobre algo que ha acontecido y con la voluntad de la que se nos ha dotado, actuar para mejorar día con día.

La literatura no sólo está ahí para hacer lo que los extraterrestres, hacer como si nada hubiera acontecido; la literatura existe para que paulatinamente el lector aplique las enseñanzas y la sabiduría de culturas de diferentes tiempos y espacios y así evitar la repetición de ciclos que pueden llevar a la destrucción de la dinámica del alma, desde la de una persona hasta la de su comunidad entera. Sin duda alguna la trascendencia de La literatura es atemporal y no comprende barreras geográficas ya que con la fuerza que fue escrita será leída e impulsara al lector a actuar en pro de sus convicciones y de su ser.


Nos quedamos en un mismo tiempo

Por último, y no por orden de relevancia la palabra también tiene el poder de dejar “ser”. Así como en el cuento “Una flor amarilla” de Julio Cortázar nos revela esa necesidad del hombre por saber que se preservara su historia (claro siempre y cuando esta sea digna de ser repetida según el que la vivió) a la postre de su muerte, de la misma manera en la vida real el hombre comparte esa preocupación ya que sabemos que  nos vamos desgastando, caducamos, nos oxidamos somos tan efímeros como la alegría que por momentos nos embarga, somos como ya lo decía Yeats “ almas inmortales, atadas a un cuerpo de un animal agonizante” qué más quisiéramos que preservar nuestra memoria y ser alguien digno de ser recordado. 

La literatura en su capacidad de fénix hace renacer a las palabras muertas de tiempos inmemoriales  paralelamente hace recuperar ideas, conocimientos y la sabiduría adquirida de la misma praxis; nos deja ser de nuevo con ella.

La literatura en el hombre contemporáneo no puede pasar desapercibida porque detrás de cada cambio, de cada acto, de cada vida que comprende este mundo ahí puede saberse que estuvo el mundo de las letras de las ideas un mundo que mientras sea leído palpitará y no tendrá fin.

Rosario del Carmen Flores Vallejo





sábado, 20 de abril de 2013

El Error de la Luna y la Redención de Dos Estrellas



El Error de la Luna y la Redención de Dos Estrellas



Efectivamente, fue el error de la luna. La niña cayó en embelesos, de esos que roban el aliento. Esos que son mortíferos. No tanto como la cabeza de Medusa, más bien como flechas envenenadas de idealización del infame Cupido. Ese que yace en la obra de Botticelli. ¡Qué va! Cupido está en pañales. ¿Qué va a saber él del amor?
La niña salió de la galería de arte con rumbo a su hogar. Llegó la noche.
    ¡Egua! Estoy aquí, en el mismo lugar donde tu inercia me arrojó. La desviación de la luz  parecía un buen atajo. Bueno…ahora ya no. Voy caminando con los ojos mirando al suelo y el corazón al cielo. Te quiero alcanzar. Tengo un pesar, tengo varios, no me dejan ir… me atan. Es mi obediencia la que me tiene atado. ¡Egua reflexiona-te!
¿Cupido qué va a saber de lo que le duele a Egua el silencio o de lo que provocaron en ella la actitud altiva y los ojos de Íptemo? Esos ojos que desdeñaron todo, como haciéndolo a un lado; así como quien hojea un libro en el estante empolvado. Ese libro abierto, que ansioso por ser descubierto, aceptó las caricias de unas manos canallas entre sus hojas. 
    Estoy aquí en el péndulo de movimiento eterno entre dos lugares, dos corazones. En aquellos tiempos descompuestos. Todo por las “alas” y sentimientos adiabáticos que en mi pecho habitan. Ya tomaron mi lugar, es cierto ¿alguna vez lo tuve…aún lo tengo?
Dile tú ciego Cupido, que además tuviste la desfachatez de vendarle los ojos, ¿quién te creíste para flechar al de los ojos equivocados? ¿O quizás fue un desvarío?
    Aquí estoy en tu espectro memorial Legeips, llena de frecuencias que no te dejan escuchar mis latidos... ¿me ves? ¿Dónde estoy? Quizás estoy más cerca de ti pero me anulas. Mi pulso se nulifica, me estoy muriendo y tu atemporalidad no me alcanza. ¡Legeips reflexiona-me!
No, no... Si fue el error de la luna y de Cupido; de esa primavera de cuatrocientas especies florales; del invierno que se avecinó así: sigiloso asesino de juventud que día a día nubló todo un poco más. Fueron los vientos, la euforia... o ¿fue Venus?
¿Será que la curvatura del universo no nos deja vernos?
    ¿Son tus ojos mi espejo y mis ojos son tu espejo? 
Venus se vio cegada por su vanidad de mundo rosa. ¿Qué no se dio cuenta que el amor no es más que otra rosa llena de espinas de su jardín y un capullo frio? Fue tu cara reclinada y meditabunda reflejo de evasión. Te evadiste de ver, por tus errores, de frente a los hombres. Les dejaste un espíritu desquebrajado. ¡Los engañaste! A ellos y a Legeips.
Fueron de la naturaleza las mareas altas, la predisposición de la luna a acrecentarlas...fue el error de la luna que en el corazón de Egua destruyó aquellas conjeturas aventuradas de un amor que nunca tuvo cimientos.
Las tres locas: Belleza no basta,  Sabiduría no la aguanta y Armonía ya no puede mediar en ese juego de discursos retóricos y alegatos vacíos.
¿Y de qué sirve que estén juntas si el error de la luna fue que Egua se fijó en los ojos negros de Íptemo? En ese claro de luz que asomó por el retrovisor, Mercurio le  vendió en la luna su perfecta sonrisa y su “espíritu sin complejos”. Y pagó un corazón ilusionado al comerciante, al informante, entre la tierra y los cielos. ¿Qué recibió? Sólo lágrimas y desconsuelos.
Fue el error de Egua, el de la luna, el de esa condenada estación...es su error, ella cayó en tu trampa de ilusión, Cupido. El error fue que ella entregó su corazón.
    Nos empañamos la pupila con nuestros alientos, estamos tan cerca…(que burdo) y a la vez tan lejos. Doy un paso adelante y tú uno atrás y viceversa. Nunca juntos vamos a estar.
    ¡Cómo anhelo tus manías, tus miradas con las mías!
    ¡Cómo anhelo de tu cabellera la entropía!
            Condenados a nunca verse y sólo reflejarse rondan aquellos amantes en el universo. ¿Se buscan todavía? Toda la historia fue un picosegundo, fue todo un haz de luz en el cielo.
    ¿Es un sueño?
Y entonces la niña se levantó de un brinco y se asomó por la ventana. Miró al cielo, contempló la noche y agradeció por el día de mañana. Sintió que el rose de sus manos, mientras oraba mirando hacia Sirio, la movía desde la más ínfima partícula de su ser hasta la más grande supernova a su favor.
Supo entonces que sus palabras y su amor, como el aleteo de una mariposa, provocarían una reacción en el mundo que la rodea y la llevarían hacia él, el indicado.
A la mañana siguiente, después de un sueño de veinte años, al fin se reflejó Egua en una primavera anticipada el 22 febrero. Egua cerró los ojos y despertó. Legeips por fin la encontró.



Rosario del Carmen Flores Vallejo.

lunes, 15 de abril de 2013

Sanar


Sanar

̶ Escuché mi paso tranquilo al ritmo del crujir de las hojas del periódico dominical, mientras de entre mis manos rasposas y llenas, como Saturno, de lunas y lunares manchas parduzcas decoloradas tanto en matices sepia, cobrizos y grisáceos, con el mismo tono del ejemplar noticioso, le di vuelta a la primera página.

Llegó una chica de cabello corto y negro como matizado de cobrizo. Comenzó a darle de comer a las palomas con una hogaza de pan de caja. Volteó súbitamente, como espantada, al momento que jadeé y tosí ásperamente. Ella abrió sus ojos cafés grandotes, grandotes… y me sonrió.
Me ruboricé y volví mi mirada hacia el periódico. Continué mi habitual lectura con la sección de esquelas y proseguí con las quejas. ¡Claro! con la respectiva mentada de madres, bien justificada, cuando llegué a la sección de política del Reforma.

̶ ¡Qué desmadre con estos tiempos!

 Refunfuñé, cuando detuve mi lectura por la calle al mismo tiempo que descansé mi cuerpo en una banquita frente la Fuente de Cibeles entre Oaxaca, Durango y Medellín.

–Puras carencias, muertes, porros, hambre... ¡puro desmadre!- reafirmé y siguí con la queja. -Yo no sé, ¿qué más malo puede haber que la soledad? todo tiene solución… ¡todo, menos la muerte! Pero estos jóvenes modernos no lo quieren ver…
Hice un silencio. La chica de cabello corto y negro siguió ahí sentada junto a mí, escuchando.

̶ ¡Qué lástima!- dije entre un suspiro - Creo que hasta se quieren morir más pronto con su mota, churros, mona; ¡Mona! ¿Qué tarugadas son esas?
Son idiotizantes. La juventud se ha perdido, dormida entre sus chingadas amapolas y los pobres quedaron muertos en sus campos de peyote.

A mis 70 años, con mis cienes platinadas y ojos cansados, con mis culpas y reproches, y sin nadie a quien dejar un legado. Aunque sea una pizca de lo que  aprendí de la vida, me hubiera gustado tener a alguien. Instantes después decidí seguir con mi soliloquio. Me aislé del pitido de los Datsun y los Renault, las ambulancias, patrullas, los gritos de los transeúntes, para rumiar sus penas.

̶ ¡Que fregados! Ya pasaron tantos años, pareciera que fue ayer cuando tuve 9 años y yo atrás de mi papá- una risa se asomó entre mis comisuras- Ahí estaba yo: chingue y chingue que me enseñara a forjar el hierro para las piezas de la locomotora.

Mi padre fue pailero durante la Revolución, encargado de fabricar las piezas de precisión para las máquinas de transporte.

̶ ¡Ese mi papá! …como me gustaría abrazarlo de nuevo -pausó y se llevó la mano a la frente llena de relieves -¡No, pero si era bien cabroncito! Le pegaba a mi mamá. ¿Para que me acuerdo de esto?

En fin allá en Durango, en las montañas del norte, todo era diferente; eran otros tiempos. Pues así era en 1924, cuando disque me enrolé a las fuerzas revolucionarias. Todavía era yo un niño. Me apodaban “El General” por lo güerito. Lo bueno que se acabó todo a las dos semanas de mi inscripción a las tropas. Porque de lo contrario tantas batallas me hubieran matado más…hubiera quedado tan herido, tanto por fuera como por dentro.

̶ A todos mis hermanos, los diez, los vi morir. ¡Yo soy el más chingón!
Y fanfarroneé  cuando moví mis bigotes de brocha gorda de izquierda a derecha al alzar sus cejas con aire taimado.

̶ Seguí caminando, aún con todos estos años encima, ¡pero sigo!
            Mencioné orgulloso, al momento que concluí mi sentencia. Se elevó mi voz aguardentosa con brío, y espanté a una niñita que caminaba por la acera con un globo multicolor, igual que sus trenzas. La pobre perdió su globo.

Recobré el aliento después de mi declaración de supervivencia y volví al discurso quejoso.
̶ Son tantas las historias hechas fantasmas, que se mueven burlonas entre las cortinas roídas y parchadas; así como las que están en los Multifamiliares Juárez. El viento y la tierra se llevaron todo, me lo quitó todo: la tierra y el viento, sólo me dejaron eso: el tiempo. Este tiempo que se me dio, al que la vida y mis deseos me condujeron…me condenaron.

Recuerdo cuando fui el “corre ve y dile” del Maestro Francisco Montoya, ¡ese canijo!- dije con una mueca de añoranza- Creo que debí haberle hecho llegar mis comentarios sobre sus murales. Debió haberle puesto más corazón de México y no tanto mugre agachón y sin temple, entre las paredes y sus pinceladas. Debió haberle puesto más huicholes, tarahumaras o coras. Gente con los tamaños suficientes, para mostrar fuerza. Así chaparritos y todo: rebeldes y leales, así eran los verdaderos mexicanos… – y corrigió al instante- ¡Así somos! Ya decía yo que no era cuestión de matices dorados; al mural le faltaba bronce: color de nuestra raza.

̶ Pues sí, aprendí orfebrería.- dije echándome porras.

Aprendí más que nada para hacerle justicia a lo que me enseñó mi papá. En la escuela de oficios, cuando con Cárdenas hubo progreso en el Estado y el País, en materia de educación, le saqué provecho para hacerle unos zarcillos a mi novia… pero al final Gloria me dejó por el mediquillo del pueblo. ¡Esa desdichada…mala mujer!- una lagrima corrió vertiginosa entre mis belfos con  arrugas. Pero Eva me cuidó.

Pasé media hora en llanto ahogado luego de dos horas de reclamos a la vida y tomé el periódico de nuevo, y con voz más calmada reflexioné-¡Bueno ¿ya qué más queda?! Ahora pura chamaquita embarazada; de esas  que van y botan a sus bebés en cualquier lado. Mocosos con sus drogas y nada de escuela…ya ni si quiera la que da la vida. Religiones y credos que no tienen fe. Quieren reformas y justicia y no hay ni siquiera orden en sus cabezas. Están todos descarriados…
Me levanté de la banquita y emprendí de nuevo el viaje.

 -Ahora con esto del terremoto…apenas estamos saliendo adelante. Sólo ha pasado un mes. Todavía la muerte nos ronda. El tiempo, es nuestro verdugo.

Se dice que el tiempo lo cura todo; pero a veces no vivimos bastante para hacer esa prueba. Me falta sanar aún.

La chica de cabello corto y negro se quedó en la banquita. Se quedó inmortalizada en mi recuerdo de igual manera.

Tomé mi periódico, mi vejez, mi tiempo y partí a buscar de los gallos el alimento.


Rosario del Carmen Flores Vallejo

Paloma de Marsella

"The only universal constant is: The Constant search for Truth”